Educación ambiental y conservación: estas son las dos estrategias clave con las que el Bioparque Temaikèn de Escobar (cerca de Buenos Aires) contribuye a la protección de la biodiversidad. Encuentros únicos con la naturaleza y una visión de los diferentes paisajes de Argentina y del mundo encantan e informan a los visitantes. El nombre Temaikèn es un compuesto de tem (tierra) y aiken (vida) en la lengua del pueblo indígena tehuelche.
Año tras año, los espacios naturales de nuestro planeta se reducen drásticamente. Esta constante restricción de los hábitats hace que las especies que viven en ellos disminuyan cada vez más. Además, actividades humanas como el comercio ilegal de animales y plantas, la caza indiscriminada, la tala excesiva, la invasión urbana y la sobrepesca de los océanos son algunas de las principales causas de la pérdida de biodiversidad. La Fundación Temaikèn, creada en julio de 2000, se ha propuesto poner freno a esta evolución.

Las principales áreas de actividad de Temaikèn son la recuperación de especies amenazadas mediante la reintroducción de fauna y flora autóctonas, la creación, conservación y restauración de ecosistemas, la reconexión de las personas con la naturaleza a través de experiencias que fomenten un acercamiento responsable a la naturaleza, la investigación y la promoción de políticas públicas y alianzas intersectoriales.
La organización lleva a cabo programas para gestionar y proteger el ecosistema del pino Paraná, así como mariposas y orquídeas, como parte del sistema nacional de conservación de la naturaleza.
Más de 7,400 animales, 300 especies diferentes de mamíferos, aves, reptiles y peces, viven aquí en recintos que imitan los hábitats naturales.
En el Bioparque Temaikèn destacan un acuario que representa tres ecosistemas argentinos, una granja con animales y huertos, que ofrece a los visitantes experiencias prácticas, y la mayor pajarera de Sudamérica.
El mundo acuático del Bioparque Temaikèn
Temaikèn ha recreado un mundo a medida para los habitantes del hábitat acuático. Se trata de tres hábitats típicos asociados al agua y a sus especies características, que representan tres ecosistemas argentinos diferentes: el hábitat costero, los ríos de agua dulce y el océano.
Cada uno de ellos tiene la temperatura y la calidad de agua que cada especie necesita para vivir, un agua que se analiza, filtra y ozoniza constantemente.

El aire comprimido es una forma de energía que se utiliza en todos los sectores, en todas las industrias y en todas partes. No es de extrañar que un parque acuático como Temaikèn también necesite aire comprimido, que se utiliza para controlar todas las válvulas y accionamientos del sistema de lagos y acuarios y también para purgar los sistemas de filtrado del parque acuático. Una aplicación importante son los generadores de ozono que se utilizan para desinfectar el agua del acuario y los distintos lagos.
El consumo de aire comprimido es de hasta 4 m³/min a 8 bar, que son suministrados por compresores de tornillos KAESER. En la sala principal operan dos compresores de tornillos KAESER: un ASK 40 y un AS36, acompañados por un secador de adsorción regenerado en frío modelo DC 5.0.
Como el aire comprimido se distribuye por medio de tuberías instaladas en el exterior, el uso de secadores de adsorción es adecuado para evitar que se condense la humedad cuando haya bajas temperaturas.
Las instalaciones llevan en servicio desde la apertura del parque, en 2002, y siempre han funcionado de manera confiable.
Bioparque Temaikèn, Escobar
De esa manera, el sistema es confiable y precisa poco mantenimiento. En la segunda sala (primera planta) hay un pequeño compresor de tornillos SM 12 con controlador SIGMA CONTROL 2, un depósito de aire comprimido de 350 litros con un drenaje electrónico de condensado ECO-DRAIN 30 y un secador refrigerativo KYROSEC TBH 14. Este último procura un secado confiable a temperaturas ambientales de +50 °C. El funcionamiento es muy económico gracias a las bajas pérdidas de presión del intercambiador de calor y la poca necesidad de mantenimiento. Su poca necesidad de espacio lo convierte en un sistema muy versátil.
El Bioparque Temaikèn, en la ciudad de Belén de Escobar, cerca de Buenos Aires, es único por sus objetivos y por su programa de actuaciones, y sin duda merece una visita. El trayecto desde Buenos Aires dura unos 45 minutos en coche. Como no se puede acceder al parque en transporte público, la opción más cómoda y económica es reservar una entrada con traslado.


